jueves, 25 de septiembre de 2008

martes, 23 de septiembre de 2008

Sembrando agua, cosechando futuro


El futuro del manejo del agua en los Andes, podría estar en nuestro pasado prehispánico, con una propuesta de probada eficacia. Se trata de las amunas, un antiguo sistema de «siembra» y «cosecha» de agua.

La «champería» se ha iniciado. Al compás de la tinya (tambor) y del wakra (trompeta), decenas de hombres y mujeres de la comunidad de Tupicocha, en la parte alta de la cuenca del Lurín, se dejan llevar por la música, el baile y los gritos. Rindiendo culto a la Mamacatiana y al Taytapincollo —los dueños o cuidadores del agua—, limpian canales y acequias que forman parte de las amunas, un antiguo sistema de «siembra» y «cosecha» del agua.

Según algunos especialistas, el término amunas provendría de la palabra quechua amuy, que significa «retener».

Y es precisamente eso lo que realizaban los pobladores altoandinos en tiempos preincaicos: desviar el agua de las lluvias hacia acequias especialmente construidas con este fin, para luego «sembrarla», es decir, filtrarla hasta la roca del subsuelo o el acuífero. Meses después, en época de estiaje, el agua reaparecía en la parte media o baja de la cuenca, en forma de manantiales o arroyos, lista para ser utilizada en las actividades agropecuarias. Es lo que se conoce como «la cosecha del agua».

En el estudio «Las amunas de Huarochirí » —del que es coautor el economista Andrés Alencastre, del proyecto Gestión Social del Agua y Ambiente de Cuencas (GSAAC)— se explica el funcionamiento de este sistema de captación y almacenamiento de agua en la sierra alta de Lima, desde el momento en que se «roba» el agua de la quebrada, para llevarla por las acequias amunadoras y depositarla en suelos permeables, hasta su «cosecha», varios meses después, en plena época de estiaje. Tal sistema es hoy posible, en parte, gracias a que hace veinte años los lugareños construyeron una serie de pequeños reservorios que actualmente almacenan de 20 mil a 100 mil metros cúbicos. «Tardamos ocho años en lograrlo, pero lo hicimos con el esfuerzo de la comunidad y utilizando técnicas propias», recuerda Teodoro Rojas Melo, alcalde de Tupicocha.

Fuente: La Revista Agraria


Artículo completo en: http://tierralimpia.net/?p=17

domingo, 7 de septiembre de 2008

Muriendo como vivir


El tema del agua es un tema que ya todos los sabemos y es que es está por demás decirlo de que el agua gota a gota se agota, ¿pero esto ha llegado a calar realmente en la conciencia de las personas? La verdad es que me sigo preguntado esto una y otra vez y no entiendo como la gran mayoría de personas que conozco, no tienen conciencia de esté recurso; está por más recalcar que tres cuartos de agua existentes en el mundo son las que existen en los mares por lo tanto no buenas para el consumo humano.


El agua pura es un recurso renovable, sin embargo puede llegar a estar tan contaminada por las actividades humanas, que ya no sea útil, sino más bien nociva. Para determinar qué es lo que contamina el agua aquí damos un claro ejemplo de lo inconciente que puede ser el hombre:


Agentes patógenos como bacterias, virus, protozoarios, parásitos que entran al agua provenientes de desechos orgánicos, desechos que requieren oxígeno pueden ser descompuestos por bacterias que usan oxígeno para biodegradarlos. Si hay poblaciones grandes de estas bacterias, pueden agotar el oxígeno del agua, matando así las formas de vida acuáticas; sustancias químicas inorgánicas que envenenan el agua, sustancias químicas orgánicas como el petróleo, plásticos, plaguicidas, detergentes que amenazan la vida; sedimentos o materia suspendida partículas insolubles de suelo que enturbian el agua, y que son la mayor fuente de contaminación y sustancias radiactivas que pueden causar defectos congénitos y cáncer.


Sin embargo aún no existe conciencia en el cuidado de este recurso, poco a poco este elemento primordial motor de la vida humana se va agotando. Esto sucede mayormente porque se nos hace fácil conseguir agua potable y no le damos un valor estimable a ello. En algún momento tendremos que pensar en qué sucedería si abriésemos la llave de nuestro grifo y no encontrar gota alguna del elemento vida, llamar a un amigo y preguntar – oye ¿Tienes agua? – qué sería de nuestros alimentos, de nuestro aseo personal, de nuestro organismo si no conseguimos agua en tan solo una semana. Es momento ya de tener conciencia de nuestros recursos, de lograr un equilibrio entre el hombre y la naturaleza, la vida de nuestro mundo se agota y también el nuestro si es que no llegamos a comprender cuán importante es llegar a lograr este equilibrio.
 
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